Colombia - 20 octubre, 2014
En los últimos años, Daniel Matapí pasó de ser aprendiz a ser maestro, de ser un facilitador a ser líder, de ser acompañante a ser amigo. Gracias a sus investigaciones y al delicado tejido de relaciones que construyó entre blancos e indígenas, y entre los diferentes grupos étnicos de su región, será siempre parte del diálogo de saberes tan necesario para fortalecer a las comunidades indígenas de la Amazonia colombiana.
La muerte de Daniel Matapí, junto a nuestro querido colega Roberto Franco, en el accidente aéreo que tuvo lugar el pasado 6 de septiembre 2014 en Araracuara ha comprobado que la Amazonia colombiana es la casa de una gran familia. Las muestras de solidaridad con sus familiares y colegas han sido múltiples y sinceras, lo que resulta un indicador más de que, quienes trabajamos por el buen manejo de los bosques y por el fortalecimiento de sus comunidades, transitamos por una ruta común. Como reconocimiento de esta red de afectos y de solidaridad, queremos por medio de estas palabras hacerle un pequeño homenaje a nuestro amigo Daniel.
Nació en el río Mirití y fue residente del Resguardo de Villa Azul en el área del medio río Caquetá. Desde muy joven Daniel participó en múltiples procesos desde el saber local con el apoyo de Tropenbos Internacional Colombia. Se dedicó, principalmente, a la recopilación de su tradición oral matapí, con su padre Tiberio y sus abuelos, y al trabajo de monitoreo local de recursos naturales con comunidades indígenas. Estudió y documentó su saber cotidiano acerca del bosque y los seres que allí viven, tanto plantas como animales —más específicamente, guacamayas, loros, dantas, borugos, lobos y nutrias—, proceso alimentado por un alto número de investigadores de las ciencias naturales desarrollaron estudios en el área y de quienes fue un muy apreciado acompañante, guía y maestro. Compiló varios textos acerca de la biología de animales de cacería desde la mirada indígena, entre ellos la danta y el borugo, y realizó una extensa investigación sobre la cría de aves de pluma ornamental, estudio publicado por Tropenbos Internacional Colombia y el Instituto Alexander von Humboldt en el libro Seres emplumados: el arte plumario en la Amazonia colombiana desde la visión local (2010).
Daniel fue un activo líder indígena en la generación e implementación de metodologías para el desarrollo de monitoreo del uso de la fauna, cacería, pesca comercial y pesca de consumo por poblaciones locales, resultados que compartió con muchas comunidades de la Amazonia y que presentó exitosamente en otras áreas del país como Tumaradó (en el área de influencia del PNN Katíos), Selva de Matavén y Putumayo. En los últimos años fue una pieza importante en proyectos sobre seguridad alimentaria en comunidades indígenas de Tropenbos Internacional Colombia como El bosque como proveedor de alimentos: seguridad alimentaria en la Amazonia colombiana y Manejo de recursos naturales en los territorios indígenas amazónicos. En este marco logró organizar a más de 20 familias en el registro de su consumo diario, desarrolló informes que dan cuenta de la creciente deforestación y deterioro relacionado con el auge de la minería en la región de Araracuara y documentó los bailes tradicionales realizados recientemente, uno de ellos en conmemoración de su fallecido abuelo y también investigador Ramiro Matapí.
Además de su mirada ecológica y de su compromiso con el fortalecimiento tradicional, Daniel se destacó por su facilidad para realizar trabajo de campo, muchas veces acompañado de su esposa Adelaida Rodríguez. Juntos visitaron varias comunidades para dialogar sobre la complementareidad de las tareas masculinas de la pesca y de la cacería y sobre las tareas femeninas relacionadas con el mundo de los cultivos. También realizó trabajos de registro alternativos como ilustraciones y muy completas series de fotografías, lo que amplió nuestro archivo de imágenes con la mirada local.
Aportó con sus investigaciones y gestiones al fortalecimiento de las organizaciones indígenas como el CRIMA (Autoridades Tradicionales del Medio Río Caquetá) y la OPIAC (Organización de los Pueblos Indígenas Amazónicos de Colombia). A nivel internacional participó como invitado a contar su experiencia con los saberes locales en eventos y seminarios internacionales en Lima (2010), Iquitos (2010) y en el Folklife Festival del Smithsonian (2011) en Washington.
Recordaremos a Daniel como una persona fluida en sus relaciones, siempre con la mejor disposición, comprometido con su trabajo, su familia y su comunidad, dispuesto a enfrentar nuevos retos, con gran capacidad de gestión y diálogo, consciente de la funcionalidad de la documentación de los saberes tradicionales y siempre con una sonrisa para todos.